Por Maru Healthy Fit Mom

No se trata solamente del estado emocional que pudiéramos tener al tomar decisiones, sino también de las hormonas que se liberan al tener acceso a ellas.

Con el estrés, el cortisol puede desencadenarse y entonces no entendemos por qué nuestro metabolismo se alenta, obtenemos grasa alrededor del torso, nos sentimos mal y nos comportamos peor.

 

Alguna vez te has fijado que algunas personas llevan un estilo limpio, duermen bien, se alimentan adecuadamente, transmiten paz, serenidad y sus rostros lucen más lindos, sus ojos más expresivos, su sonrisa es más cálida, en fin, ¿lucen diferentes? ¡Es porque cuidan sus hábitos! Esto provoca que la tensión se aparte del cuerpo y por supuesto, de nuestra cara; los ojos se suavizan y cuando sucede esto, miran de una forma bondadosa al mundo y permiten que la energía fluya mejor.

Es importante tener siempre empatía con las personas y situaciones, ya que si juzgamos a los demás, en el fondo estamos juzgándonos a nosotros mismos, lo que provoca que nuestras decisiones nunca sean suficientes.

El juicio que te haces por comerte ese brownie, es mucho peor para ti que el mismo brownie. Es momento de detener el juicio, mejor trabaja la emoción que te conduce a ello.

Cuando dejemos de juzgar a nuestro alrededor y a nosotros mismos, veremos las cosas de una manera diferente; verás que eso no solo te impacta emocionalmente, sino que influye en cada una de las decisiones que tomes como: ¿qué comeré?, ¿cuándo comeré?, e incluso donde poner tu atención, cuales son tus prioridades, como te percibes, ¡como vives tu día a día!

 

La meta debe ser el proceso y no tener muchas metas en el proceso, porque entonces dejamos de vivir con facilidad y espontaneidad por vivir atormentados de cumplir demasiados objetivos, sin darnos cuenta que estamos perdiendo tiempo y al final terminamos la batalla sin cumplir lo que tanto anhelas.

En cada momento tú puedes tomar una decisión, tienes una segunda oportunidad ¡no te juzgues, ni juzgues a los demás! Recuerda que ni tú estás en sus zapatos, ni ellos en los tuyos.

Cada uno tiene una historia, pero mientras nos conduzcamos con entendimiento y empatía, será más fácil dejar los juicios para disfrutar la vida con facilidad, belleza y gracia. ¡Tú la transpirarás de adentro hacia afuera siempre!

 

 

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