Nuestra luna de miel comenzó con un precioso recorrido por Chiang Mai, una ciudad al norte de Tailandia. Pudimos disfrutar de la increíble cultura, sus mercados, sus galerías y sus templos budistas, como el Wat Doi Suthep, que se encuentra en lo más alto de una montaña.

Continuamos nuestro viaje por Chiang Rai, visitamos el Wat Rong Khun o Templo Blanco y el Wat Rong Suea Ten o Templo Azul. ¡Nos enamoramos de ambos! Podríamos ir una y otra vez.

El siguiente punto en nuestro camino fue Bangkok, donde conocimos el Gran Palacio Real, ahí se encuentra el Buda de Esmeralda y la escultura del Buda reclinado que mide 15 metros de alto y 46 metros de largo, ¡toda bañada en oro!

De Bangkok nos fuimos al sur, a conocer las playas más maravillosas que hayamos podido ver. Hicimos una escala en Krabi y después cruzamos a la Isla de Phi Phi, donde nos hospedamos en un hermoso hotel por cuatro noches y disfrutamos de la vegetación, las vistas espectaculares y la comida deliciosa.

Después de Tailandia nos fuimos a Kuala Lumpur, visitamos las Torres Petronas y las Cuevas Batu. De ahí nos dirigimos a mi lugar favorito de todo el viaje, ¡Singapur!, me sorprendió. Es un país pequeño y súper moderno. El hotel donde nos hospedamos, Marina Bay Sands, es uno de los edificios más icónicos y se encuentra a un lado del famoso parque Jardines de la Bahía.

Nuestra última parada fue Siem Reap en Camboya, donde vimos el espectacular Angkor Wat, que es considerada la mayor estructura religiosa jamás construida.

Definitivamente, cada lugar que visitamos estuvo lleno de sorpresas, las diferentes culturas y los hermosos paisajes nos harán recordar cada momento por siempre. Sin duda, esperamos volver a repetirlo.

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