Próximos a casarse

Valeria Espadas Estrada y Alan Martínez Herrera

ojos de color azul

Nuestra historia comenzó en un antro. Nos conocimos ahí, y a partir de ese día comenzamos a salir. Fuimos novios durante un año y medio, hasta que nos separamos por un largo tiempo. Sin embargo, el destino se encargó de juntarnos nuevamente.

Desde que regresamos, hemos sido inseparables. El siguiente paso era nuestro compromiso, y el 15 de junio del 2019 fue la fecha en la que me lo pidió. La historia es breve, tiene un cambio de rumbo un poco triste, pero sin duda, también tiene un final lleno de esperanza.

Alan me pidió que sea su esposa en la Hacienda Selva Maya en Valladolid. Fue una cena súper romántica en el área del cenote. Mis dos mejores amigas me llevaron ahí a base de engaños.

Cuando llegamos, todo estaba oscuro y ahí nos esperaba una chica que nos pidió que nos estacionemos casi en la entrada porque “estaba lleno”, la realidad era para que no viera el carro de mi novio.

Todavía ahí no me lo imaginaba hasta que empezamos a bajar el cenote y comenzó a sonar “Que me alcance la vida” de Sin Bandera. En ese momento volteé a ver a mis amigas y ellas me estaban grabando. Por instinto me puse a llorar de emoción y seguí bajando hasta llegar al cenote.

Ahí estaba Alan, esperándome rodeado de velas y pétalos, mientras sostenía un ramo de rosas. ¡Todo era hermoso! Incluso recordarlo me hace llorar. Al llegar hasta él, me dijo cuanto me quería y después, las palabras mágicas, se hincó y me preguntó “¿te quieres casar conmigo?”, fui un mar de lágrimas al instante y por supuesto, le dije que sí.

Aquí viene la parte triste, nuestra fecha inicial de la boda era 21 de marzo de 2020, pero una semana antes, empezó la contingencia por el COVID-19. Tenía un chorro de miedo y no sabía qué iba a pasar, No quería cambiar el día.

pareja con cubre bocas

Mi familia me había aconsejado cambiar la fecha, pero yo me negaba, hasta que el 17 de marzo, mi wedding planner me marcó para decirme que tenía que hacerlo en ese momento.

Me puse muy triste, no podía creer que cuatro días antes de la boda estuviera pasando. Tenía mucho que pensar. Así que después de una larga plática y con mucho dolor, pero sabiendo que era lo mejor, la cambiamos para el 8 de mayo, con un pequeño plan b, en caso de que las cosas sigan igual.

Es posible que no sea la única novia a la que le haya pasado esto, y solo puedo decir que lo importante es protegernos. Pronto podremos celebrar nuestro gran día y la pasaremos increíble.

Locación: Hacienda San Diego Tixcacal

Fotografía: Pinzón Fotografía.

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