La sencillez y la practicidad fueron primordiales en este proyecto. El diseño fue cuidadosamente pensado para maximizar el espacio. La fachada principal y la trasera reflejan el concepto de privacidad, ya que al exterior son cerradas, con un juego de volúmenes interesante, y al interior permiten disfrutar del jardín como si fuera un solo espacio 

Las áreas sociales se mantuvieron abiertas en su totalidad, fueron divididas únicamente por un mural y una puerta corrediza. Fue un gran acierto, ya que de esta manera toda la casa se vive por igual. La cocina se encuentra conectada directamente al jardín por medio de un desayunador, lo que consigue la sensación espacial de ser todo.

En el segundo piso las habitaciones también juegan con el concepto de apertura al espacio exterior que logra captar la luz del norte, haciendo que se sientan más grandes de lo que son.

El juego del agua en la fuente de acceso y la cascada en la piscina, tienen una relación exacta con el concepto de desarrollo, el cual cuenta con una serie de lagos artificiales y fuentes que asemejan manantiales.

 La casa es un reflejo de contrastes que da como resultado un extraordinario ejercicio de diseño que se adapta al contexto del desarrollo residencial en el que se encuentra.

Arquitecto Enrique Cabrera

 

 

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