Señales de depresión infantil durante la crisis del coronavirus.

11 August 2020 | Por: Leonor Martínez

A medida que la crisis del COVID-19 continúa, hay una cosa a la que debemos estar muy atentos: la depresión, tanto en nuestros hijos como en nosotros mismos.

Sentirse deprimido en este momento de inactividad forzada y constante incertidumbre es inevitable, y la mayoría de nosotros estamos luchando por mantener una actitud positiva. Pero la depresión es más que sentirse triste o tener días malos. Un niño que parece estar atrapado en un estado de ánimo negativo, sintiéndose desesperado y sin poder disfrutar nada, puede tener depresión y puede necesitar ayuda para recuperarse.

La depresión es un trastorno que con mayor frecuencia comienza en la adolescencia, pero puede ocurrir en niños tan pequeños como en edad preescolar. Los niños que tienen antecedentes de depresión corren un riesgo particular durante estos tiempos estresantes, pero eventos perturbadores significativos, como la pandemia, también pueden desencadenar depresión en niños que no han mostrado ningún síntoma previamente.

 

Aquí te describimos algunos pasos que los padres debemos tomar para proteger a los niños contra la depresión, toma nota:

Estate atento a las señales de depresión.

La depresión puede ser fácil de pasar por alto, especialmente en adolescentes, ya que los adolescentes a menudo están de mal humor. Pero con la tristeza y la irritabilidad comprensiblemente ampliadas durante esta crisis, las señales pueden ser aún más fáciles de pasar por alto para los miembros de la familia, incluso en los niños. Los niños y adolescentes que tienen dificultades pueden no reconocer los síntomas de la depresión, los cuales pueden incluir:

  • Tristeza o irritabilidad inusuales y persistentes, incluso cuando las circunstancias cambian

 

  • Pérdida de interés en actividades que alguna vez disfrutaron

 

  • Cambios en el peso

 

  • Cambios en los patrones de sueño

 

  • Pereza

 

 

  • Sentimientos de inutilidad, desesperanza

 

  • Pensamientos o intentos de suicidio

 

 

Con todos experimentando dificultades, puede ser difícil saber distinguir entre un niño que se siente triste, irritable o abrumado por la crisis (¿quién no lo está en este momento?) y un niño que se está hundiendo en la depresión. Debes estar atento a los cambios en el sueño, el estado de ánimo, el apetito y cómo se involucra con las cosas en sentido general.

 

 Ayude a los niños a sentirse cómodos hablando de sus sentimientos.

Tómense el tiempo para sentarse y explorar cómo están. Los niños pueden necesitar un poco de ayuda. Con tantas cosas sucediendo en el mundo, los niños mayores pueden preocuparse de que sus sentimientos no sean importantes, y los niños más pequeños pueden no tener las palabras para explicar lo que sienten. Encuentra un momento y, si es posible, un lugar donde no sea probable que los interrumpan. Si tienes el hábito de platicar con tus hijos y ellos saben que serán escuchados sin ser juzgados, es más probable que te hagan saber lo que está sucediendo.

Si un niño experimenta sentimientos de tristeza o depresión, tómate un tiempo para hablar con tu hijo sobre el porqué de sus sentimientos. Para ellos es fácil decir “el virus” y detenerse ahí. Pero alentar a tu hijo a ser específico puede brindarles una idea más clara de lo que está sucediendo y de cómo puedes ayudarlo. Por ejemplo: ¿Su hijo está teniendo dificultades con el aburrimiento o la pérdida de sus actividades habituales? ¿De la desilusión por eventos cancelados? ¿De sentirse aislado de sus amigos? ¿De las preocupaciones sobre el futuro o de los temores de que ellos o alguien a quien aman se enfermen o incluso mueran? Ayúdalos a aclarar qué piensan y cómo se sienten. Cuando los niños comparten sus sentimientos hay que escucharlos sin juzgarlos y sin tratar de “arreglarlos”. Déjales saber que lo escuchas (sin estar de acuerdo con lo que están diciendo) y que estás allí para ayudarlo.

 

Toma medidas para involucrar y estimular a tu hijo deprimido.

Si te preocupa que tu hijo esté cayendo en depresión, no te asustes. Hay cosas que tu hijo puede hacer para ayudar en casa. Aliéntalo a hacer cambios en su forma de pensar y en cómo maneja sus sentimientos, esto puede ayudar a evitar una depresión grave antes de que empeore. Puedes comenzar con lo siguiente:

  • Mantenerse activo. Estimula a los niños a participar en actividades que les darán una sensación de logro, placer, diversión o conexión social todos los días. Hacer algo por los demás puede levantar el ánimo. La actividad en sí misma ayuda a proteger contra (y a veces a tratar) la depresión.

 

  • Mantener un sentido de perspectiva. Ayude a su hijo a evitar exagerar u obsesionarse con lo mal que están las cosas en este momento. Tú puedes ayudarlo expresando tu confianza en que ellos pueden manejarlo.

 

  • Tolerar la incertidumbre y la ambigüedad. Estos son tiempos inciertos. No hay garantías de cuando la pandemia terminará y que, en algún momento, volveremos a una vida un poco más normal. Las prácticas de conciencia plena pueden ayudar a su hijo a resistir la obsesión por las posibilidades aterradoras y aceptar la incertidumbre del momento.

 

 

  • Desafiar los pensamientos negativos. Quedarse atascado en patrones de pensamiento negativos distorsionados o poco realistas, puede contribuir a la depresión y hacer que los sentimientos dolorosos parezcan abrumadores. Anima a tu hijo a evaluar la evidencia de las cosas que lo molestan; por ejemplo: si siente que esto continuará para siempre y nunca volverá a ver a sus amigos. Repase los hechos: de manera realista, esto no durará para siempre. Entonces, ¿qué cosas podrían hacer para sentirse más conectados con los amigos mientras tanto?

 

  • Hacer planes. Trabajen juntos para elaborar planes o actividades que los ayuden a sentirse más involucrados. Por ejemplo: si tomar una clase de baile en línea los ayudaría a hacer un ejercicio muy necesario, comience buscando clases interesantes en línea y haga un proyecto para crear un espacio de práctica. Si están aburridos, acuerde que ambos intentarán aprender una nueva habilidad, como tejer u hornear pan. O si simplemente extrañan socializar, estimúlalo a comenzar un grupo de libros vía FaceTime o haga una cita nocturna de Zoom para ver una miniserie con amigos. El acto de hacer planes, completar tareas divertidas y crear estrategias puede hacer que se sientan menos indefensos y desesperanzados.

 

  • Tener nuevos objetivos. Cuando ha perdido algo valioso en su vida, como todos hemos hecho últimamente, es útil encontrar algo para reemplazarlo. Ayuda a tus hijos a alcanzar nuevas metas. Si el campamento de verano no está sucediendo, ¿en qué más pueden concentrarse durante el verano? ¿Qué nueva habilidad pueden aprender que será beneficiosa cuando termine esta situación? ¿Qué pueden hacer para beneficiar a otros?

 

  • Concentrarse en la gratitud. Anima a los niños a enumerar y reflexionar cada día sobre las cosas por las que se sienten agradecidos y las personas a las que deben agradecer. ¿Cómo pueden expresar esa gratitud?

 

 

Cómo buscar tratamiento.

Si tu hijo continúa mostrando síntomas de depresión, es importante obtener ayuda profesional. Hable con el pediatra o el médico de tu hijo para obtener una referencia para un profesional en salud mental, o comuníquese directamente con un profesional de salud mental.

Hacer que los adolescentes reciban tratamiento para la depresión puede requerir persistencia, porque a menudo se sienten desesperanzados, y pueden tener dificultades para creer que pueden mejorar. Hay varios tipos diferentes de terapia y medicamentos que han demostrado ser efectivos para niños y adolescentes.

Otro desafío puede ser encontrar tratamiento, ya que la mayoría de los médicos no atienden pacientes en persona durante la crisis. Pero muchos han comenzado a ver a los pacientes a través de la telemedicina, en línea o por mensaje de texto o teléfono durante la crisis del coronavirus, y la terapia a través de la telemedicina también ha demostrado ser efectiva.

 

 

Durante estos tiempos estresantes, monitorear su propio bienestar mental es tan importante como estar alerta a las necesidades de tus hijos.

Con todas las demandas competitivas de tu tiempo, el cuidado personal puede parecer un lujo, pero no lo es. Tu estado de ánimo afecta a toda tu familia, por lo que prestarle la atención que necesita, y la ayuda profesional si la necesita, también es fundamental para la capacidad de recuperación que necesita para superar esta crisis.

Se creativo y flexible, y trate de no ser duro contigo mismo. Tienes que encontrar un equilibrio que funcione para tu familia. El objetivo deberá ser mantenerse cuerdo y mantenerse a salvo.

 

 Leonor Martínez

Por: Leonor Martínez

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