Memo y yo nos conocimos quince días antes de que me fuera a vivir a Disney durante un año. Estaba en una fiesta de despedida y mi hermana me habló para que vaya con ella a un antro, cuando llegué lo vi y desde ese momento supe que no habría nadie más.

Platicamos toda la noche y nos la pasamos súper bien, pero cuando me fui no me pidió mi teléfono ni nada. Al día siguiente, cuando desperté, lo primero que vi fue su solicitud de amistad en Facebook, nos la pasamos hablando todo el día hasta que me invitó a salir y no nos separamos durante mis últimos días en la ciudad. Mientras estuve en Disney nos vimos muy poco, pero fue ahí donde nos hicimos novios y hemos estado juntos desde entonces.

Nuestro compromiso fue un día que nunca voy a olvidar. Su familia estaba planeando la fiesta de cumpleaños de mi suegro. Nos veríamos en El Cairo, un lugar donde rentas tu propia sala de cine. Se suponía que íbamos a sorprenderlo con una proyección especial, nunca imaginé que la sorpresa en realidad era para mí.

Llegó el gran día y nos adelantamos de su familia para entrar a la sala. Todo estaba decorado con globos azules y plateados, hermoso. Mientras esperábamos a los demás, Memo utilizó la excusa de ir al baño y me dejó ahí. Justo cuando salió, las luces se apagaron y la pantalla comenzó a proyectar fotos de nosotros acompañadas de nuestra canción.

Al final del vídeo, Memo salió, se hincó frente a mí y me preguntó si quería casarme con él. Yo era un mar de llanto y muy emocionada y feliz le dije que sí. ¡En ese momento entró su familia acompañada de la mía para que todos celebremos juntos nuestro compromiso! No puedo encontrar a otras personas para pasar este momento tan especial con el amor de mi vida.

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