Nos conocimos hace siete años en Londres, éramos compañeros de clase de inglés. Nos hicimos grandes amigos, siempre nos reíamos juntos especialmente por su acento español y mi acento mexicano.

Un año después nos volvimos a encontrar en Mérida, Miguel hizo una visita de negocios en la ciudad y yo regresé de Miami. Meses después comenzamos una relación formal. La distancia nunca fue un impedimento, sin embargo, en el 2013 se mudó a Mérida.

En verano del año pasado hicimos un viaje por Europa con mi familia, pero ellos continuaron las vacaciones en Miami y nosotros nos quedamos en Roma. Yo estaba fascinada con la ciudad, visitamos lugares hermosos y comimos delicioso.

Una noche fuimos al Trastevere, un barrio muy famoso. Cenamos en un restaurante encantador y la comida era muy auténtica. Después me dijo que camináramos por el puente Sant’Angelo para observar las vistas hermosas y tomar fotos.

Recuerdo que me dijo que posara para una foto y cuando volteé, estaba hincado con el anillo y me preguntó si quería casarme con él. ¡No lo podía creer!, estaba en shock. Entre risas y llantos nos abrazamos y por supuesto, le dije que sí.

Fue tan mágico vivir ese momento, jamás lo olvidaré. Miguel y yo nos sentimos muy felices de esta nueva etapa que viene en nuestras vidas y de saber que, a pesar de la distancia y las diferencias culturales ¡triunfó el amor!

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