Curiosamente, Ricardo y yo nos conocimos en una boda, yo estaba en la barra de shots con su primo cuando se acercó a saludar. Platicamos un rato, pero me tuve que ir. Después de eso, los dos seguimos con nuestras vidas, cada quien en lo suyo, hasta casi nueve meses después cuando comenzamos a salir y nos hicimos novios.

Nos comprometimos en nuestro cuarto aniversario. La verdad, no me lo esperaba, ese día solo hablamos sobre cómo celebraríamos y a dónde iríamos a cenar. Pasó por mí, fuimos al restaurante y después, caminamos por un Ricardo tiempo en Paseo de Montejo, todo el tiempo se la pasó diciéndome cosas bonitas y repitiendo lo mucho que me amaba.

Al llegar a mi casa, Ricardo comenzó a recordarme cómo se me declaró cuatro años atrás en ese mismo lugar. Antes de irse, le dije que lo amaba. Justo en ese momento se hincó y sacó una cajita con el anillo y me pidió que sea su esposa. ¡Casi me muero!, lloré y el también, estábamos súper emocionados, no podía ni hablar, así que solo lo abracé, hasta que pude decirle que sí.

Fue un momento hermoso y completamente perfecto. Solo nosotros, en una fecha y lugar especial para los dos.

0 comentarios

Queremos saber tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentario

Back to top

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información